San Luis Potosí es un hermoso lugar, majestuoso y casi señorial por la riqueza que derrocharon sus yacimientos mineros, que se reflejó en los edificios coloniales como un testimonio del poderío del gobierno novohispano. De aquellos monumentos, la Catedral es un buen ejemplo; ubicada en el costado oriente de la plaza de Armas, su figura sustituye a la primitiva iglesia del siglo XVI.